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Autobiografía


Cuando me trajeron a este mundo
Me acompañaba un angelito
Y en sus manitos tenía
Este avisito que decía: a n i v l e t.
¿Qué querrá decir anivelt?
Mis padres no sabían
Qué significaban esas letras
Las dieron vueltas y vueltas
Hasta entonces encontraron la repuesta:
Tel vi na… (estaba al revés)
Ese nombre no me gustaba,
El angelito me dijo:
Quédate callada
que era lo único que quedaba.

Fue pasando el tiempo
Y yo iba creciendo
también aprendiendo
todo lo que me iban diciendo.
Cuando cumplí 5 años
Yo podía caminar
Hablar y también escuchar
lo que en este mundo se tenía que luchar.

Cuando cumplí los 18
dejé todo lo que tenía,
mi familia, mis mascotas,
mi perrito, mi gatito y también un caballito
tomé mi maletita de mimbre,
mis zapatitos de charol
mi sombrerito de paja
y por si acaso una navaja.

Después de algunos años
de dar muchas vueltas
llegué a esta ciudad
a buscar mi felicidad.
Al principio tuve problemas
para encontrar un buen trabajo
lo primero que preguntaban
si sabía escribir a máquina
y también hablar inglés.
Como no sabía ni lo uno ni lo otro
tranquilamente me retiraba
prometiendo que algún día
todo eso aprendería.
Entonces me decidí a hacer un curso de taquigrafía
estuve un mes y algo aprendí
para decirles a los caballeros que tan ignorante no era
Fui a presentarme a un trabajo
por un aviso que en un diario encontré
me atendió un señor que estaba leyendo el diario
y sin levantar la cabeza me preguntó puras leseras.
Cuando levantó la cabeza
y me miró, su cara cambió
y me dijo, tienes una hermosa figura,
una cara bonita, espero que conmigo
seas muy cariñosita.
Entonces yo paré mis orejitas
mirándolo muy serio le dije:
señor, al trabajo no le tengo miedo
hago lo que me ordenen,
soy respetuosa y cumplidora
pero por ningún motivo
reemplazante de señoras.

Trabajé en distintas partes
empecé cuidando niños
en una pastelería vendiendo pasteles
y de cajera en un café
y por último en una tienda
que yo encontraba muy sencillo
vendiéndole a los caballeros
camisetas y calzoncillos.

Así fue pasando el tiempo
cuando un día conocí
a un joven muy guapo.
Mi corazón dio un vuelco y dijo
a este niñito yo lo atrapo.
Nos hicimos muy amigos
con mucho respeto y cautela
hasta que nos dimos cuenta
que éramos dos almas gemelas.
Esa amistad fue creciendo
hasta convertirse en amor
entonces decidimos formar un hogar
donde nadie, ni nada, nos pueda separar.
Fuimos juntos a la iglesia san Bosco
buscando un curita para contar nuestra decisión
el curita muy amable nos dio su bendición
y nos dijo que nos amáramos y
cuidáramos hasta que el Señor
nos necesitara.

Han pasado cincuenta años
cuántas penas y alegrías acumulamos
cuando Gabriel el corazón se quiso parar
cansado de tanto trabajar
cuando lo vio el médico
enseguida lo operó
y de las puertas del cielo, el Señor, lo devolvió.

Tuvimos tres hijos maravillosos
que nos regalaron 9 nietos hermosos
por lo cual completamos
una gran familia SOTO
ahora solo nos queda que nos vengan a buscar
para rendirle cuentas
al gran juez universal

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