En una población de Santiago vivía un niño muy triste pues no conoció a sus padres y la señora que lo cuidaba mucho lo maltrataba. Cuando ese niño creció en un colegio se matriculó y con mucho entusiasmo a los estudios se dedicó. Cuando al colegio se dirigía siempre a una abuelita veía que caminaba muy lento y cruzar la calle era un tormento. Cuando el niño la vio sonriéndole se le acercó tomándola del brazo tranquilamente cruzó. La abuelita muy agradecida su nombre le preguntó Me llamo Juan Garcés Para servirle a usted. La señora le dijo a Juanito Si podría hacerle las compras Que ella hacía a diario -"Yo te pagaré un buen salario". Desde ese día a Juanito La vida le cambió Porque encontró A la madre que no conoció. Desde entonces cada día Juanito muy feliz estaba El dinero que ganaba En el banco lo depositaba. Juanito se presentaba cada día En la casa de la abuela Para ayudarla con mucho...
Soy una persona que pasó los 80 y tantos. Se me asoman unas arrugitas. El pelo se me está poniendo blanco. La audición está más baja. Las piernas me flaquean al caminar. Cuando salgo a la calle, ¡paf! Que me voy de narices. ¿Qué será lo que me está pasando? ¡Voy a averiguarlo! En primer lugar, fui a ver un doc. ¿Y saben lo que me dijo? “Señora, lo que pasa que te estás poniendo viejita. Y yo le pregunto ¿Qué es eso? Me dio una charla como de una hora. Me dijo que los seres humanos somos como los autos. Empiezan a fallar los repuestos y hay que cambiarlos, pero nosotros no tenemos esos repuestos y tenemos que aguantar solo tomando medicamentos. Así que me dio unos paracetamoles y me dijo ándate a tu casa con mucho cuidado, muy despacio, no vayas a tropezar y te des otro costalazo. - “Doc yo no le creo nada, yo no me siento vieja, tengo mucha energía, ganas de hacer muchas cosas”. No quedé conforme con lo que me dijo el Doc y ...